Un trío que causa mucha hilaridad

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Irreverencia, sarcasmo, chistes de doble sentido, críticas a la doble moral social, búsqueda insaciable, desolación, frustración, infidelidad y más hay en “Divorciadas, evangélicas y vegetarianas”.

También hay grandes dosis de autoengaño, mentiras, ensayo y error, deseos de aceptación social, desamor, vacíos existenciales.

“Divorciadas, evangélicas y vegetarianas”, que recién estrenó la semana pasada, sigue reuniendo a los amantes del teatro a los que les encanta la comedia.

Sí, noche tras noche desde el 26 de abril se están dando cita para entretenerse con esta puesta en escena de teatro La Estación.

Esta producción tiene un elenco de primera: Enithzabel Castrellón, quien interpreta a Meche; Isabel Burgos, que hace el papel de Gloria, y Stella Lauri, que encarna a Beatriz.

Meche, Gloria y Beatriz cuentan sus cuitas, hablan de sueños que se fueron a pique, pintan un retrato de una sociedad en la que se vive de apariencias pretendiendo ser lo que no se es, llena de gente con anhelos truncados, que a veces hace como el avestruz, esconde la cabeza en un hoyo, para dizque no darse por enterada de dónde flaquea.

Sociedad donde a veces las palabras son como dardos hirientes. Aunque se las pronuncie dizque con cariño y sonriendo.

“A las mujeres se les ha convencido de que pueden hacerlo todo, lograrlo todo, serlo todo, balancearlo todo… a la perfección. Esposas, madres, profesionales, deportistas, amigas, amantes, cocineras, modelos, filósofas, astronautas. ¡Ufff! Llegar al final de cada día agotadas de seguir al pie de la letra el manual de “Cómo ser perfecta en 10 pasos” y no haberlo logrado. He aquí la principal razón para traer de vuelta a Gloria, Beatriz y Meche. Para contarles su secreto… ¡Ser perfectas es imposible y eso es imposiblemente perfecto!”, escriben en el programa de mano los productores.

Invita a reflexionar sobre lo que el ser mujer implica: lo bueno, lo malo y lo feo. Hay críticas y lecciones para quien las quiera ver.

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Fuente: Panamá América