Thiago Silva, una Copa de la liga para acallar las críticas

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AFP | “No es lo suficientemente líder, demasiado frágil mentalmente…” El capitán brasileño del PSG, Thiago Silva, fue muy criticado tras el naufragio en Barcelona (6-1) en Champions y se encuentra con muchos interrogantes antes de la final de la Copa de la Liga, el sábado contra Mónaco.

“Tiene un buen toque y se anticipa mucho cuando defiende. Sigue siendo un jugador de clase mundial, por encima de la media”, afirma Bruno N’Gotty, que fue también defensa en el club de la capital, entre 1995 y 1998, y goleador en la final de la Recopa de Europa ganada por el PSG en 1996.

Pero “tal vez baja un poco en los partidos decisivos con una tendencia a tener miedo”, concede el exjugador, interrogado por la AFP.

En una derrota como la del Camp Nou, en la vuelta de octavos de final de la Liga de Campeones, no se puede salvar ningún jugador del PSG, incluido Thiago Silva.
El brasileño no estuvo en la victoria del PSG en el Parque de los Príncipes contra el Barça en la ida (4-0), lesionado y sustituido por un Presnel Kimpembe en gran forma, pero sí estaba en el Camp Nou, en la impensable derrota.

“Tal vez Thiago Silva no se ha sentido irremplazable (tras la ida). Eso se mete en la cabeza de un jugador”, señala Gerard Baglin, un especialista de la preparación mental.
“Pero en ese partido, fue todo el equipo el que no estuvo bien. Todo el equipo no había preparado mentalmente el duelo al estar demasiado confiado”, añadió.

Pero el capitán, de 32 años, apodado “O Monstro” (El monstruo), fue más atacado que sus compañeros.
“No es un líder. No consigue movilizar a sus compañeros o estar delante en la escena en los momentos difíciles”, criticó Dominique Bathenay, exinternacional francés y excentrocampista del PSG, tras el partido, en L’Equipe.

Su prestación en todo caso relanzó el debate sobre su supuesta fragilidad mental aparecida en el Mundial-2014 en Brasil, donde el defensa se puso a llorar antes de una tanda de lanzamientos de penal contra Chile, en octavos, y no se atrevió a intentarlo, lo que hizo que la cayeran críticas en su país hasta ser tildado de “Llorón”.

Tras el Mundial, el seleccionador Dunga le retiró la capitanía, aunque fue convocado para la Copa América de 2015. Frente a Paraguay, en la derrota en cuartos de final (1-1 tras prolongación, 4-3 en los penales), concedió el penalti del empate. Después, una vez más, no quiso tomar parte en la tanda de penales.

Después fue olvidado un año por Dunga, hasta la llegada del nuevo seleccionador, Tite, en junio de 2016, que lo llama como suplente, detrás de Miranda y Marquinhos.

“Un jugador puede ser irreconocible a partir del momento que lleva el brazalete de capitán. Se siente obligado a asegurar”, afirma Gérard Baglin, que ha trabajado con varios futbolistas profesionales de la liga francesa.

“La emoción y la sensibilidad afectiva son buenos ingredientes para tener buenas actuaciones, pero también te puede desbordar y ser incontrolable. Hay que identificar con el jugador los orígenes de esta sensibilidad emocional”, añade.

Frente a las críticas, Thiago Silva puede mostrar la colección de trofeos ganados con el PSG: cuatro ligas francesas consecutivas (2013-2016), tres Copas de la Liga (2014, 2015, 2016), dos Copas de Francia (2015, 2016), además de sus cabezazos y su elegancia y solidez defensiva, que han ayudado mucho al equipo.

Pero el brasileño, que prolongó su contrato con el PSG hasta 2020, en diciembre pasado, sabe muy bien que en caso de nueva desilusión el sábado, se volverá a encontrar, igual que su equipo, en el ojo del huracán.

Foto: EFE

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Fuente: Metro Libre