Por qué se falló en Copa Uncaf

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Para cerrar la Copa Uncaf se puede resumir en tres facetas. Primero, era ganar el título; luego, el funcionamiento; la tercera y muy importante, alternativas de jugadores que podría sacar “El Bolillo” pensando en la hexagonal de la Concacaf.

A esto hay que darle el bono de mirar, espiar a los rivales, porque los jugadores cambiarán en Honduras y Costa Rica, pero su estilo de juego, en la hexagonal, puede mantenerse. Tampoco sería sorpresa que algunos jugadores repitan. Pienso que con algo debió quedarse “El Bolillo”.

La Copa no se ganó, el primer objetivo se falló; aclaro no para alarmarse, pero ya es hora de que ganemos. Hasta cuándo otros celebran en nuestra fiesta y se llevan la novia.

El funcionamiento. Panamá dejó la imagen de que si su rival se cierra atrás, tapa los laterales, pone dos centrales y saca los pelotazos, obtiene el resultado. Si no me creen, pregúntenle a Belice y Honduras. Qué decir ante El Salvador, con un jugador menos y no aprovechamos. Esto sin tocar que pedimos la hora ante Nicaragua y faltó definición en todo el torneo.

En esos partidos, Panamá dio la imagen de que faltó generar más por el centro del campo, que ante un rival cerrado no se intentó robar la espalda, verticales, buscar espacio ni mucho menos sorprender con tiros de media distancia, jugar con un poste, buscar la segunda pelota, faltó variantes, profundidad, son algunos ejemplos, no hay espacio para mencionarlos todos.

En el torneo Uncaf se salvó Amílcar Henríquez, que tuvo buena labor; no es sorpresa, lo intentó y asustó con disparos desde afuera del área.

Alternativas. Con excepción de Alex Rodríguez, me gustó que “El Bolillo” a todos los jugadores les dio chance, aunque pienso que Jossiel Núñez debió tener más minutos, Óscar Villarreal levantó la mano y hay otros que no deben estar.

En los laterales seguimos deficientes, Amir Murillo es joven, se atreve, pero si mejora los centros y pisa algunas veces el área, tiene opción.

En la izquierda, Luis Ovalle; no veo centros buenos, y Eric Davis es intermitente en ese aspecto.

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Fuente: La Critica