¿Por qué compramos? – Mall TV Panamá

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¿Por qué compramos? Una vez me llegó por correo electrónico un chiste que me pareció muy cómico y original. No tanto por el tema, bastante trillado sobre las muchas diferencias que hay entre hombres y mujeres cuando se trata de ir de compras, sino porque era un chiste gráfico.

Aparecía dibujado el plano de un piso cualquiera de un centro comercial y sobre el mismo, trazado con dos líneas de distinto color, una para cada género, el recorrido que suele hacer un hombre comparado con el que hace una mujer cuando ambos van de compras.

La línea del hombre va directo a la tienda donde venden lo que busca y regresa por la misma ruta que lo lleva a la salida. La de la mujer, por el contrario, es una línea enredada que entra y sale de tienda en tienda, regresa a las anteriores, vuelve a salir, recorre todos los pasillos hasta que por fin sale del centro comercial.

Verlo me causó risa, se aproxima bastante a la realidad. Y lo más probable -aunque el chiste no lo dijo- es que después de todo ese jaleo no conseguimos lo que fuimos a comprar, pero compramos otras cosas muy distintas.

Algunos estudios han demostrado que las mujeres compramos 75% más que los hombres y que nos encantan los centros comerciales. Parece que arrastramos esta inclinación desde la prehistoria, cuando se definieron los roles: los hombres salían a cazar en busca de alimento para el clan y las mujeres se mantenían cerca de la cueva a cargo de los niños, recolectando yerbas, piedras y leña seca para hacer el fuego del hogar.

Pese a que los tiempos han cambiado y la mayoría de nosotras nos convertimos en cazadoras porque salimos a bregar el sustento con tanta competencia como la de cualquier hombre -en este y otros aspectos la definición de los roles está en etapa de transición-, el comprar puede seguir siendo en nosotras una reminiscencia de nuestra época recolectora aunque ahora el motivo no es recoger leña.

Las motivaciones para comprar se han vuelto más complejas. Ya no se trata solo de satisfacer necesidades materiales. Lo que compramos sirve para compensar otras cosas no del todo conscientes, como definir nuestra identidad, fortalecer nuestro sentido de pertenencia a un grupo en particular y ocupar un lugar en la sociedad en la que vivimos. La obsesión por adquirir y mostrar artículos de marcas es una prueba de que queremos ser notados, aprobados e incluidos. Igual hacemos con lo que le compramos a nuestros hijos, en parte compensamos las carencias que de pequeños tuvimos y, a través de ellos, aprovechamos para exhibir ante los demás nuestro poder adquisitivo -aunque nos endeudemos-.

En otras palabras, creemos que somos lo que compramos y mostramos. Según expertos en mercadotecnia, en toda compra que hacemos hay 90% de motivación emocional que luego tratamos de justificar con argumentos racionales. Para probar qué tan cierto es esto, la próxima vez que salga de compras me voy a preguntar qué está detrás de lo que quiero adquirir… ¡Seguro veré colgado algo más espectacular que lo que tengo en las manos! Hacerme la pregunta no me evitará comprarlo, pero al menos puliré mi capacidad para razonar y no me caeré a cobas. 

Por Silvia Mago

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Fuente: Malltv