Papa subasta Lamborghini mientras El Vaticano deja de vender cigarrillos



El papa Francisco hizo varios anuncios durante el día de hoy entre ellos la subasta de una lujoso automovil Lamborghini, donado a la Iglesia por el fabricante y la suspención de venta en sus tiendas libres de impuesto de cigarrillos, la medida se fundamenta en razones de salud y para evitar los abusos en la exoneraciones de impuestos.

El fabricante de autos deportivos de lujo Lamborghini regaló el miércoles al papa Francisco un ejemplar de una edición especial de su modelo Huracan, que será subastado para obras benéficas.

Responsables de Lamborghini entregaron el elegante auto, de color blanco y con detalles en oro amarillo, al pontífice argentino delante de su residencia en el Vaticano. Francisco se apresuró a bendecir el vehículo.

 

 

Parte de los fondos que se obtengan con la subasta en Sotheby’s se destinarán a la reconstrucción de las comunidades cristianas de Irak devastadas por el grupo extremista Estado Islámico. El objetivo es permitir que los cristianos desplazados “puedan regresar por fin a sus raíces y recuperen su dignidad”, explicó El Vaticano.

 

El precio mínimo del Huracán, que llegó al mercado en 2014, suele rondar los 183.000 euros. La edición especial fabricada para la labor benéfica papal podría alcanzar una cifra mucho más alta en la subasta. 

 

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Mientras se dio el anuncio El Vaticano anunció el jueves que dejará de vender cigarrillos a los empleados en su tienda libre de impuestos y su supermercado, con lo cual renuncia a unos 10 millones de euros (11 millones de dólares) anuales en ganancias.

 

El Vaticano dijo que el papa Francisco tomó la decisión porque “la Santa Sede no puede contribuir a una actividad que claramente perjudica la salud de la gente”. El comunicado cita un documento de la Organización Mundial de la Salud según el cual fumar causa más de 7 millones de muertes anuales alrededor del mundo.

 

 

Según “Avarizia”, un libro de 2015 basado en documentos filtrados de El Vaticano, las ventas de cigarrillos aportan unos 10 millones de euros anuales al estado vaticano, su segunda fuente de ingresos después de la gasolina libre de impuestos.

 

El libro, sin embargo, afirma que las ventas de cigarrillo son un ejemplo de cómo el estatus libre de impuestos de El Vaticano se presta al abuso.

 

Debido a que los impuestos a las ventas en Italia ascienden al 22%, los afortunados portadores de un carné de El Vaticano consiguen acceso a una gran cantidad de productos de alta calidad a menor costo. Por ejemplo, pueden comprar alimentos, medicinas, llenar su tanque de gasolina, e incluso hacer sus compras navideñas, todo sin pagar impuestos.

 

Incluso pueden tener acceso a productos exclusivos como habanos, televisores de pantalla plana y vinos tan prestigiosos que El Vaticano figura constantemente como uno de los estados de mayor consumo vinícola.

 

En teoría, sólo empleados, pensionados y residentes de El Vaticano, además de diplomáticos y miembros de congregaciones religiosas, tienen derecho a la tarjeta especial. La firma consultora Ernst & Young calculó en el 2013 que la cifra debería ser de unos pocos miles, pues El Vaticano emplea a aproximadamente 5.000 personas. Sin embargo, según la auditoría de esa firma citada en el libro “Avarizia” hay en uso 41.000 de esas tarjetas.

 

Según las normas de El Vaticano, los portadores del carné no pueden comprar más de 80 cajas de cigarrillos al año, pero según la auditoría 278 clientes excedieron ese tope.



Fuente: Panamá América