¿Otra como ella?

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Quedan apenas unos días para que Barack Obama ponga fin a su cargo como presidente de Estados Unidos y abandone la Casa Blanca. Además de decirle adiós a él, habrá que despedirse de quien ha sido una de las primeras damas con más carisma de los últimos tiempos, Michelle Obama.

Esta mujer de armas tomar ha conseguido hacerse un hueco gracias a su calidad humana y su implicación con temas solidarios, y es que Michelle no dudó en utilizar su posición para luchar contra dramas sociales como el secuestro de las niñas nigerianas.

Aquí, las razones de peso por las que la extrañarán.

Se atreve a todo: La hemos visto atreverse a todo. A bailar y cantar ante las cámaras. Uno de los videos más divertidos es el Carpool Karaoke, que protagonizó hace un tiempo y en el que pudimos verla bailar ‘Single ladies’, de Beyoncé.

Ícono de estilo: Desde que empezó a ocupar el cargo de primera dama se convirtió en un ícono de estilo. En ocho años logró desafiar a Jacqueline Kennedy como histórico ícono de estilo de la Casa Blanca. Empoderó a las mujeres de color con la misma intensidad que potenció a los diseñadores norteamericanos haciendo de sus apariciones la ecuación perfecta entre estilo y política.

Hubo un momento en que los “fashionistas” del planeta se rindieron a los pies de la mujer de Barack Obama. Si bien, durante la primera campaña presidencial su buen gusto había cosechado múltiples elogios, no fue sino hasta su primera gala de los Kennedy Center Honors en 2008, cuando lució un modelo violeta de Peter Soronen, que el mundo de la moda comenzó a mirar a esta abogada de Chicago con otros ojos. De ahí en adelante, la madre de Malia y Sasha no hizo más que sorprender y marcar tendencias sin asomarse jamás al precipicio de la autocomplacencia o la frivolidad.

Enigma de dar mayores detalles sobre cómo elige el vestuario o cuál es su diseñador favorito, se sabe que Oscar de la Renta, Carolina Herrera, Marc Jacobs, Isabel Toledo, María Cornejo y Barbara Tfank figuran entre sus predilectos.

Adiós a los cánones: Ha sido el mejor ejemplo de que no hay que tener unas medidas de pasarela para ser y estar perfecta.

Rompiendo roles: Hubo muchas mujeres en el mismo cargo, pero ella ha sido una de las pocas que lo ha utilizado para promover buenos hábitos, como la comida saludable.

Cariñosa: Por lo general, las parejas poderosas no suelen mostrarse cariño en público, pero los Obama han sido vistos besándose y abrazándose.

Fan de las redes sociales: Su cuenta personal de Instagram es una gran fuente de información que demuestra que ella y su familia son personas de lo más normales.

Sus grandes secretos de belleza: La revista Celebrity Style publicó que Michelle Obama utiliza biotulin, el llamado bótox biológico, procedente de Alemania, para combatir las arrugas. Este gel milagroso elimina las líneas de expresión en tan solo una hora. Increíble.

Pensó dos veces la postulación de su esposo: Vivió un momento difícil cuando él le reveló sus intenciones de postularse como candidato presidencial en 2008, ya que de acuerdo con lo que mencionó a Vanity Fair, la decisión le parecía repentina. Finalmente, lo apoyó y terminó convirtiéndose en la primera dama de Estados Unidos.

En ese mismo año hesitaba en la campaña electoral, temerosa de decir algo que pueda poner en riesgo la histórica marcha de su marido para ser el primer presidente negro de Estados Unidos.

Ocho años más tarde, segura y rebosante de confianza, electrizó a la audiencia durante la Convención Nacional del Partido Demócrata. Salió al campo de batalla electoral haciendo campaña por Hillary Clinton, con fuertes ataques a la actitud del republicano Donald Trump hacia las mujeres.

“Esto no es normal. Esto es política. Esto es una verdadera desgracia. “Los hombres en mi vida no hablan sobre las mujeres de esa forma. No es como los seres humanos decentes se comportan”, dijo la entonces primera dama de Estados Unidos.

De esa forma, esta mujer elegante y muy alta, graduada en las prestigiosas universidades de Princeton y Harvard, se transformó en una voz singular en la defensa de las mujeres y en un verdadero dínamo político.

Michelle encontró una función social, lanzando la campaña “¡Movámonos!”, impulsando la actividad física entre niños y jóvenes para combatir la obesidad. En 2015, lanzó otra iniciativa, “Dejen que las niñas aprendan”, una campaña para mejorar el acceso a la educación de niñas y adolescentes.

Durante la divisiva campaña electoral de 2016, Michelle adoptó un inesperado papel: el de la locomotora política.

En los actos públicos se veía cómoda y perfectamente natural, en la defensa de Clinton.

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Fuente: Panamá América