Le tendieron la mano

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A diferencia de la mayoría de sus colegas panameños, el bocatoreño Allen Córdoba tuvo que dar el salto directamente de la categoría rookie a las Grandes Ligas.

El nivel entre una y otra división es abismal y puede llegar a ser muy difícil de enfrentar, pero si se tiene la ayuda de una mano amiga todo es más llevadero.

Este es el caso de Córdoba, que a su llegada a los Padres de San Diego se encontró con jugadores dispuestos a mostrarle el camino que debía seguir.

“Gracias a Dios los compañeros veteranos como Erick Aybar y Yangervis Solarte me han podido ayudar a entender mejor el juego a este nivel y me han dado muy buenos consejos”, dijo Córdoba en declaraciones al diario San Diego Union Tribune.

El hecho de que los peloteros citados sean latinoamericanos ha sido mucho mejor para Allen.

Aybar, un dominicano que acumula 12 temporadas en las Mayores, es uno de los mentores con los que más contacto tiene el istmeño. Su respaldo incluye consejos técnicos.

“Siempre me corrige las cosas que hago mal en el campocorto. Me dice cómo tengo que jugar, lo que debo hacer o eliminar”, comentó Córdoba, que agregó que nunca olvidará el apoyo de Aybar.

“Me ha dado muchos consejos y estoy muy agradecido con él por toda la ayuda que me ha dado”, añadió el pelotero.

En su temporada de novato Córdoba ha jugado en varias posiciones, aunque reconoce que de todas se siente mejor en el campocorto.

“Normalmente me siento más cómodo en el campocorto, que es mi posición natural. Estoy trabajando fuerte para algún día poder ser el campocorto regular del equipo”, dijo Córdoba, que en la Gran Carpa tuvo que hacerle frente a un nuevo puesto: el de jardinero.

A pesar de sus deseos, el bocatoreño está dispuesto a aprovechar la oportunidad, independientemente del lugar.

“Desde el principio le dije al manager que donde él quisiera que yo jugara iba a dar lo mejor de mí, ya sea en el outfield o el campocorto”, explicó Allen.

El joven beisbolista también confesó su admiración por Derek Jeter, el gran capitán retirado de los Yanquis de Nueva York.

“Siempre lo admiré. Por la carrera que tuvo y su forma de jugar. Pero también por su humildad dentro y fuera del campo”, manifestó el istmeño.

Igualmente tuvo tiempo para resaltar lo importante que es para él su país y sobre todo su natal Bocas del Toro, a la que lleva en el corazón.

“Hay pocos grandes ligas de allá (de Bocas del Toro). Yo soy el número cinco. Donde quiera que vaya, siempre tengo a mi tierra presente”, comentó Córdoba, que esta temporada batea para .217 con 40 imparables y 15 carreras empujadas.

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Fuente: Panamá América