La paz en Colombia trae desafíos para el turismo

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Colombia confía en aprovechar la paz con las FARC para atraer a más turistas y desenclavar regiones, pero los desafíos no le faltan, empezando por la cautela que mostraron los profesionales del sector esta semana en la feria Fitur de Madrid.

El potencial para el turismo de naturaleza, aventura y arte es enorme en este país, que duplica el territorio de España y presume de numerosos tesoros: playas caribeñas en el norte, majestuosos paisajes andinos, cafetales, vegetación amazónica y hasta ballenas en la costa del Pacífico.

De enero a octubre de 2016, el país recibió a 2.1 millones de viajeros extranjeros no residentes, por lo esencial de Norteamérica, países vecinos y Europa. El dato supone un crecimiento interanual del 13.5%, y del 76% respecto al mismo periodo de 2012, según ProColombia, el organismo público de promoción exterior del país.

Sin embargo, sigue siendo un turismo muy confidencial comparado por ejemplo con los 75 millones de España, tercer destino mundial. “Hay que ir paso a paso”, señala José Carlos de Santiago, presidente del tour operador español Excelencias.

“A Colombia le hace falta un proceso largo” de maduración del sector, de cinco años, abunda el venezolano Guillermo Villoria, gerente de la agencia Colombian Journeys. No obstante, “hay voluntad”, matiza.

Tras los acuerdos de paz con la guerrilla de las FARC, el gobierno de Juan Manuel Santos, espera “un crecimiento exponencial” del turismo, aseguró  Felipe Jaramillo, presidente de ProColombia.

Más allá de los destinos habituales (Bogotá, Medellín, el eje cafetero, la costa del Caribe) las autoridades quieren abrir al turismo regiones hasta ahora menos visitadas a causa de la violencia y la falta de infraestructuras, como los Llanos Orientales, el Guaviare, Putumayo, Meta o Vichada.

“La inversión va a llegar a esas zonas”, aseveró Jaramillo, recién llegado del Foro Económico de Davos, donde dijo haber visto entre los empresarios “un interés renovado por Colombia” y su sector agroindustrial.

El gobierno espera que la actividad turística beneficie a la población de las zonas más castigadas por el conflicto y dé empleo a los guerrilleros desmovilizados. Las autoridades apuestan por determinados nichos, como el de los homosexuales, particularmente desarrollado en la caribeña Cartagena de Indias, donde se pueden alquilar espacios sobre las murallas para la celebración de bodas gays.

Igualmente, aprovechando el rico patrimonio ecológico del país, se promueven rutas de avistamiento de pájaros en departamentos como Risaralda (centro), donde puede apreciarse el 45% de las cerca de 2 mil especies de aves repertoriadas en Colombia.

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Fuente: La Prensa