Joven que fallece por quemaduras era un apasionado del fútbol

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Jesús Tello, un joven humilde de 30 años de edad, residente en El Palmar, en el distrito de Barú, provincia de Chiriquí, y quien luchó por su vida hasta el último momento tras presentar quemaduras en un 90% de su cuerpo, perdió la batalla la noche del pasado martes.

Su deceso ha dejado un enorme vacío en su familia, que hoy lo recuerda como un chico muy alegre.

“Chu”, como le llamaban sus familiares y amigos que lloran su partida, será recordado como el chico alegre, dedicado a su hogar, su esposa, sus dos hijos, de 5 y 2 años, y qué decir de su amor por el fútbol.

Sin importar el cansancio, producto de sus horas de trabajo, siempre mantenía el ánimo vivo para agarrar su balón de fútbol y jugar, a pocos metros de su casa, en una pequeña cancha ubicada en la comunidad donde vivía.

Para la cuñada de “Chu”, lo que más recuerda de él fue su amor a la familia hasta el último momento, siempre le pidió a su esposa la fortaleza para salir adelante.

“Déjame rebajar, un poquito de deporte me ayuda”, eran algunas de las palabras que expresaba a su esposa cuando le llamaba la atención, ya que era poco lo que descansaba, al llegar del trabajo, y enseguida quería ir a jugar, pese a su discapacidad en un brazo, a causa de un accidente laboral en la misma empresa, hace casi 10 años, narró su cuñada.

Al principio fue muy difícil cuando perdió el brazo, era muy joven, solo tenía como 20 años.

Según narró su cuñada, en aquel entonces el hecho se dio cuando en la empresa trató de sacar una de las frutas de las máquinas que trabajan en el procesamiento para extraer el aceite.

Entonces, cuando metió el dedo, la máquina lo agarró y fue absorbiendo el resto del brazo, hasta tocar muchos huesos de la mano y detenerse por sí sola, cercenándole el brazo derecho, arriba del codo.

No obstante, esto no fue impedimento para seguir luchando, fue pensionado y continuó trabajando en la empresa, pero esta vez en el área de laboratorios, donde se desempeñaba cuando lamentablemente sufrió el accidente que le costó la vida.

El pequeño de 2 años acostumbraba a esperar a su papá, solo bastaba el ladrido de unos perros para que corriera a un callejón, y se apostaba en la entrada de la residencia a esperarlo.

Los caninos le indicaban cuando Jesús, en su bicicleta, iba llegando a su hogar. El pequeño entre balbuceos decía: “A papá”.

El domingo, en horas del día, entre las cosas que recuerda la familia antes del hecho, Jesús se dedicó a sembrar frijoles en el patio de la residencia.

Luego se acostó a dormir y como a las 9:30 p.m. se levantó a cenar y finalmente dijo algo que quizás nunca le tomamos importancia, explicó la cuñada, estas fueron sus palabras: “me llegó la hora”.

“Nos duele tanto saber que ese fue su último día a nuestro lado y que esa frase sería su realidad, de allí en adelante, ya que iniciaba su camino a lo que sería su muerte”, dijo su cuñada.

Claves

La tragedia 

El domingo 24 de abril, pasada la media noche, Jesús Tello, Jerónimo Castillo y otro trabajador laboraban en la empresa Extractora del Barú S.A., dedicada a la extracción de aceite, cuando Tello decide bajar del área del laboratorio a una de las calderas para extraer una muestra. Allí se produce una explosión, donde el agua hirviendo a unos 90 grados cayó sobre dos de ellos, causándoles quemaduras en todo el cuerpo.

Investigaciones

Ante este hecho, el Mitradel ha realizado dos inspecciones y se ha solicitado al Ministerio Público y a los bomberos la intervención en las investigaciones, señaló Merlín Marín, encargada de esta institución. Se espera que mañana viernes se realicen las honras fúnebres de los dos trabajadores que perdieron la vida en este accidente.

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Fuente: Panamá América