'Gran bomba' acaba con una base del EI

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El bombardeo en la provincia oriental afgana de Nangarhar con un proyectil GBU-43, apodado la «madre de todas las bombas» y uno de las de mayor poder del arsenal convencional estadounidense, ha acabado con una estratégica base del Estado Islámico (EI) y la vida de al menos 36 de sus miembros.

«Era el arma correcta contra el objetivo correcto», indicó el jefe del contingente estadounidense en Afganistán, el general John Nicholson, al hacer balance del bombardeo que se produjo ayer y en el que Washington dio luz verde al uso de la bomba convencional más grande empleada desde la II Guerra Mundial.

El también máximo responsable de la misión de la OTAN en el país explicó que el objetivo era acabar con un complejo de túneles, cuevas y búnkeres en el distrito Achin de Nangarhar, que el EI utilizaba como una base de operaciones.

En ese contexto, dijo Nicholson, la bomba, de 10 toneladas, se presentaba como «un arma efectiva» para acabar con un «gran obstáculo» en la lucha contra el grupo yihadista en Afganistán.

Nicholson mantuvo que hasta el momento se han contabilizado 36 muertos en el ataque y subrayó, como ha venido informando el Ejecutivo de Ashraf Gani, que no se han producido bajas civiles.

El portavoz del Ministerio de Defensa afgano, Dawlat Waziri, precisó en la misma rueda de prensa que solo una familia vivía en las cercanías del lugar del bombardeo y que había sido evacuada, pocas horas antes de la acción militar.

El portavoz militar indicó que el «bombardeo fue efectivo y un paso útil porque destruyó la principal base del EI» en el país.

La base estaba ubicada en una zona montañosa en la parte más elevada del Valle Momand, en el distrito Achin.

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Fuente: Panamá América

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