En defensa del champú en barra

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Al graduarme del colegio y motivada tanto por Instagram como por la insistencia de mis amigas, decidí dar el paso y aclararme por primera vez el cabello. No fue nada extremo ya que solo estamos hablando de unas californianas platinadas pero, luego de tantos años uniformada, para mi el tinte significó la gloria o por lo menos lo hizo durante el corto tiempo en el que se vió decente.

Por alguna razón misteriosa nadie me advirtió que el aclarado significaria una batalla semanal en la que tendría que volver a teñir mi cabello para evitar el tono oxidado que tomaba luego de unas cuantas lavadas. ¿El resultado? un cabello más o menos freido. 

A esto se le añadía el estres de la universidad y el conflicto de no tener tiempo suficiente para poder lidiar con mi cabello. Este parece ser el eterno conflicto de las universitarias. Tenía amigas a las que se les caía el cabello como si estuvieran mudando. Con el susto de terminar en lo mismo, decidí hacer un cambio drástico en mi rutina. 

Primero, el cabello dañado tuvo que irse. Coco Chanel dijo alguna vez que “Una mujer que corta su cabello está por cambiar su vida.” Sigo esperando Chanel. Aunque debo de admitir que dentro del ámbito capilar mi vida dió un cambio drástico cuando por casualidad me econtré comprando una barra de champú de LUSH.

Ya me lo había recomendado una amiga  hace meses, cuyo cabello rosado había recibido más maltrato que el mío. ¿El único consejo? Que me asegurara de comprar el acondiciandor en barra también. En ese entonces no le había prestado atención pero luego pensé, ¿Si funciona en su melena arcoiris, porque no iba a funcionar en mi pelo recién cortado?

Puedo admitir que definitivamente cambió mi vida. Si eres de las que viajan con frecuencia, entonces estas barras son una bendención por su comoda portabildad. A diferencia de los jabones liquidos, que añaden peso y son propensos a derramarse, cargo mis barras en unas latitas y puedo llevarlas comodamente a donde sea. 

No pesan nada y a pesar de su tamaño rinden como no tienes idea. Al comprarlas me habían dicho en la tienda que rendían para más de 80 lavadas. Llevo meses usandolas y todavía lucen idénticas a cuando las compre por lo que al final resultan más barátas que el champú regular.

Además, al carecer de empaque reduzco el impacto medio ambiental que generaba mi abrumanada rútina. 

¿Y lo mejor? Mi cabello luce fuerte, sano y huele increible. 

Muchos creen que los jabones en barra suelen ser más deshidrantes que los jabones regulares pero basta con revisar la lista de ingredientes para comprobar que muchos no son muy diferentes a sus contrapartes liquidas.

Recuerda, introducir nuevos productos poco a poco en tu régimenen de belleza de esta manera podrás ir descartando lo que funciona y que no.

¿Te animas a probarlo o ya tienes to producto estrella? 

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Fuente: Mujer.com.pa