Desfile en defensa de indígenas incendia el Carnaval de Río

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“El bello monstruo roba las tierras de sus hijos, devora las matas y seca los ríos. Tanta riqueza que la codicia destruyó. Soy el hijo olvidado del mundo, mi color es el rojo del dolor, mi canto es bravo y fuerte, pero es himno de paz y amor”.

Esta estrofa, que aparece en la samba de la escuela Imperatriz Leopoldinense, ha incendiado el carnaval de Río de Janeiro, el más famoso del mundo, y ha provocado la ira del poderoso sector agropecuario de Brasil.

La polémica empezó cuando la escuela, con sede en el barrio de Ramos de Río de Janeiro, en el norte de la ciudad, dio a conocer que dedicaría su carnaval al pueblo indígena bajo el lema “Xingú: el clamor que viene de la floresta”.

Tanto en la letra como en las carrozas y disfraces, la escuela no ahorra críticas a la explotación de las tierras indígenas que hacen los caraíba (hombres blancos), a las consecuencias de los productos agrotóxicos y se refiere a la central hidroeléctrica de Belo Monte, sobre el río Xingú, en plena Amazonía, como “Belo Monstruo”.

Parte del desfile está dedicado a las 17 etnias indígenas que viven en el Parque Indígena de Xingú, una área de 27.000 kilómetros cuadrados en Mato Grosso (centro-oeste del país y uno de los principales productores de soja).

“Queremos proponer un rescate de los valores de este pueblo, que es el verdadero dueño de la tierra, que plantan, extraen y pescan, siempre respetando la naturaleza. Los retrataremos como a ellos les gustaría verse en el Sambódromo, de la manera más fiel posible a la realidad”, afirma el carnavalesco (director) de la escuela, Cahê Rodrigues.

“Es un pueblo que sufre mucho para mantener sus principios, un pueblo que no tiene voz, no tiene sus derechos respetados. Entonces, decidí aprovechar para despertar la consciencia de las personas”, continúa.

Curiosamente, la escuela, ocho veces campeona del carnaval de Río, dedicó su desfile el año pasado al campo brasileño, a sus hombres (caipira) y a la dupla de cantores Luciano y Zezé di Camargo, dos de los máximos exponentes del ‘sertanejo’, versión brasileña del ‘country’.

Las críticas al desfile se han multiplicado desde el sector agropecuario y han llegado incluso al Congreso.

El diputado César Halum, del derechista Partido Republicano Brasileño (PRB), repudió “el total desconocimiento de la escuela de samba, que no sabe lo que significa el agronegocio brasileño” que, dijo, representa el 22 % del Producto Interior Bruto (PIB) y genera el 37 % de los empleos del país.

El también diputado Victório Galli, del Partido Social Cristiano (PSC), criticó que Brasil vive “un momento en el que se vanagloria aquellos que andan al margen de la sociedad y se demoniza el verdadero trabajador”.

Entre las patronales del campo, la más contundente es la Asociación Brasileña de los Criadores de Cebú, que consideró “inaceptable que la mayor fiesta popular brasileña, que tiene la admiración y el respeto de nuestra clase, sea palco para un show de sensacionalismo y ataques infundados”.

Tras la controversia, la escuela de samba emitió una nota en la que rechaza las críticas y dice ser víctima de una “campaña difamatoria”.

“Nunca fue nuestra intención agredir el agronegocio, un sector productivo de nuestra economía al que respetamos y valorizamos. Combatimos, sí, en nuestro enredo, el uso indebido del agrotóxico, que contamina los ríos, mata los peces y coloca en riesgo la vida de los seres humanos, sean indios o no, además de traer daños, en algunos casos irreversibles, para nuestra fauna y flora”.

La polémica alrededor de los desfiles suele ser habitual, principalmente por las calificaciones del jurado, aunque hasta ahora, las letras habían quedado al margen.

La búsqueda de mecenas para financiar la presencia de las escuelas en el Sambódromo ha provocado más de un escándalo, como ocurrió en 2015, cuando la popular Beija Flor ganó el carnaval con un desfile dedicado a Guinea Ecuatorial tras una donación de 10 millones de dólares del presidente de ese país, Teodoro Obiang.

Río de Janeiro espera recibir más de 1,5 millones de visitantes durante la próxima edición del carnaval, que se celebrará entre el 26 y el 28 de febrero.

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Fuente: La Critica