Cambiarán el carricoche por puente vehicular en Palo Grande

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Por años, los moradores del sector de Palo Grande, en el distrito herrerano de Parita, han esperado por un puente, zarzo o vado que les permita cambiar su arcaico método de cruzar el río que los divide de las otras comunidades.

Y es que por más de 35 años, los moradores de esta área del país deben arriesgar su vida cada día para salir de la comunidad, montando en un rudimentario carricoche, un rudimentario cajón de hierro alado por cables, en el cual se suben para atravesar el río cuando está crecido.

Tras conocerse la situación en que se transportan estos herreranos, se les prometió la construcción de un zarzo para comunicar Palo Grande con Parita, sin embargo, cada día ven más lejos esta posibilidad, luego que se anunciara la decisión de cambiar esta vía de comunicación por un puente.

Según los propios moradores, les informaron que en el lugar se construirá un puente vehicular, el cual será donado por el gobierno de Gran Bretaña, lo que les causa una mezcla de emociones, ya que si bien es cierto es una mejor solución es obvio que tendrán que esperar mucho más tiempo.

El director provincial del  Vivienda y Ordenamiento Territorial (Miviot), Erick Guerrero, confirmó la decisión de construir el puente, y señaló que el presupuesto para la construcción del zarzo fue reubicado en una zona de Veraguas, donde se necesitaba con urgencia.

“Ya contábamos con el puente tipo zarzo que se iba a construir en ese sector, pero salió una oportunidad mejor porque el Gobierno de Gran Bretaña va a donar un puente Hércules para ese distrito’, indicó Guerrero.

Este zarzo había sido anunciado a la comunidad, luego que a través de los medios de comunicación los moradores denunciaran el peligro que enfrentan cada día para ir a sus trabajos y los estudiantes a la escuela más cercana, ubicada en Parita.

A diario, en el sector donde se encuentra ubicada la toma de agua de Parita, es posible apreciar a madres con niños pequeños utilizando el cajón para cruzar el río, así como a productores con sus tanques de leche y cosechas, estudiantes con sus libros y cuadernos,  y hasta enfermos rumbo al hospital. 

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Fuente: La Critica