‘Alcance de confesiones de Odebrecht es aún desconocido’

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El juez brasileño a cargo del caso de corrupción Lava Jato, Sergio Moro, admitió que las consecuencias globales de las confesiones de la constructora Odebrecht, que reconoció pago de sobornos a cambio de obras públicas en Latinoamérica, aún se desconocen.

Moro, quien participa en Lima de un seminario sobre corrupción y estado de derecho, se refirió a los acuerdos de delación premiada con la justicia que han suscrito constructoras brasileñas envueltas en pago de coimas a funcionarios y políticos en el continente.

“Existe hoy, como todos saben, un acuerdo celebrado por una de estas grandes empresas, y que tiene repercusiones fuera de la frontera de Brasil. Supuestamente esa empresa habría pagado sobornos en otros países (…) No sabemos aún las consecuencias de esos comportamientos”, dijo Moro.

En acuerdos suscritos con la justicia de Estados Unidos, Suiza y Brasil, la constructora brasileña Odebrecht admitió que pagó millonarios sobornos en varios países de América Latina.

En Perú, donde también firmó un acuerdo para confesar sus crímenes, reconoció el pago de 29 millones de dólares en coimas por obras entre 2005-2014. Ello ha involucrado hasta ahora al expresidente de Perú  Alejandro Toledo, buscado por la justicia por supuestamente recibir 20 millones de dólares a cambio de la concesión de una carretera, y tiene presos a tres exfuncionarios del gobierno del exmandatario Alan García, entre ellos un exviceministro.

Para Moro, el comportamiento de las empresas que reconocieron haber incurrido en delitos, “debe ser estimulado”, y pidió “no sancionarlas más severamente” que a aquellas que no han suscrito acuerdos, pues ello puede desincentivar su colaboración.

Se trata de un asunto que preocupa a firmas brasileñas envueltas en corrupción en Perú.

En el caso de Odebrecht, el Gobierno peruano le ha solicitado vender todos sus activos y dejar el país.

Moro, juez emblema del caso Lava Jato en su país, recomendó combatir la corrupción sistémica, pues esta permite que funcionarios avalen la sobrevaloración de obras, cuyos perjuicios no podrán ser subsanados jamás.

Como ejemplo mencionó la construcción de la refinería de Petrobras Abreu Lima, “que empezó costando 3 mil 500 millones de dólares y terminó en 18 mil millones, monto que no se recuperará en toda su vida útil”.

“La corrupción sistémica aparta a inversionistas, que pueden preferir no entrar en un país con corrupción y no competir allí para no envolverse en crímenes”, agregó Moro.

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Fuente: La Prensa