“No quiero vivir más”: qué hacer de cara al suicidio



Hablar de suicidio no es fácil. Puede llegar a tocar las hebras más profundas del interior de una persona, pero también existe otra realidad acerca de este tema. 

Desde el 2003, el 10 de septiembre ha sido designado para conmemorar el Día Mundial para la Prevención del Suicidio. Según la psicóloga panameña Miryam Serracín, “lo primero que hay que tomar en cuenta es que el suicidio es algo realmente prevenible, que si estamos atentos de nuestro alrededor, podemos escuchar distintos llamados de atención o preocupaciones de nuestros cercanos para buscar la ayuda necesaria”.

Cuando comenzamos a estar atentos a nuestro alrededor, debemos conocer también qué tipo de sintomatología puede llegar a experimentar una persona que está considerando el suicidio como una alternativa a sus problemas. “Son personas que pueden empezar a ver que no tienen metas o no ven un futuro en ellos. Tienen mucha desesperanza,  algunas veces se apartan de sus cercanos, pueden llegar a dormir mucho. Se les ve un cambio en el afecto, ánimo y energía, su forma de ser se le ve distinta”, explica Serracín. Además, la experta comenta que es importante estar atentos a los comentarios que esta persona haga. Expresiones como no querer vivir más, o no tener razón de estar en este mundo, sentirse una carga o sentir que todo lo que hace es para empeorar las cosas, pueden llegar a ser señales claras. 

Y aquí hay algo que se debe dejar en claro. Los expertos en Psicología aseguran que las personas que cometen suicidio “ya tienen la ideación desde antes, es decir, que vienen pensando en el tema, de cómo lo harán, de qué manera, qué día, etc.”.

Las preguntas entonces son: ¿qué hacer cuando encontramos este tipo de sintomatología y comentarios?, ¿qué hacemos?, ¿cómo le ayudamos a esa persona a considerar otra opción aparte de dejar de vivir?

Serracín indica que “lo primero y esencial es escucharle y darle la importancia necesaria. Escuchar su problemática, ver puntos distintos de solución, en conjunto, no decirle lo que hay que hacer”. Es importante también buscar ayuda profesional, acudir a un psicólogo. Dependiendo del caso y de la gravedad, se trabaja también con un psiquiatra. Los familiares y amigos son parte vital en este proceso, son la red de apoyo que tiene la persona que esta sufriendo, deben estar abiertos a escuchar y acudir a los profesionales que se necesiten. 

La situación en Panamá

Es algo realmente preocupante ver cómo las cifras están en aumento. La OMS, por su parte, indica que por cada adulto que muere por suicidio pueden haber más de 20 con intentos suicidas. En el 2015, las cifras estadísticas nacionales de Panamá indicaron que hubo 110 suicidios o muertes por lesiones autoinfligidas.

“Como sociedad tenemos que empezar a darnos cuenta de que necesitamos conectarnos más entre nosotros, poder respetarnos, comunicarnos y estar pendiente del otro, ya que siempre necesitamos algún apoyo de nuestra red. Poder estar realmente, no sólo a través de redes sociales”, opinó la experta.

Además la psicóloga explicó que existe una cifra de suicidios cometidos, pero que en los consultorios, las cifras de pacientes que llegan con ideas suicidas se multiplican rápidamente.

“Muchas veces necesitan el apoyo de toda la familia para salir adelante, se necesitan cambios en su sistema para que todos puedan ir mejorando. Sé que los cambios cuestan mucho, aun así hay algunos que son importante hacerlos, que pueden salvar la vida de una persona”, concluyó Serracín.  



Fuente: Mujer.com.pa